"La Bicha" es la visita inexcusable para Arioch cada vez que nos acercamos a León a ver a mi
suegra. De los bares del Húmedo, es el único en el que, cuando salimos de cañas por la noche, hay que entrar sí o sí.
Es un bar muy pequeño regentado por un curioso personaje. Trabaja solo, lo hace todo solo. Él toma pedidos, cocina, sirve, recoge los platos, limpia, echa el pestillo cuando el local está muy lleno y lo vuelve a abrir cuando se va vaciando para permitir la entrada a más gente. Y ¡ay de ti! como se te ocurra intentar echarle una mano, por ejemplo, acercando unos vasos vacíos a la barra para que no tenga que salir a por ellos. Menuda bronca te echa. ¿Voy yo a tu casa a limpiarte? Pues no andes haciendo mi trabajo, dice. Siempre está lleno, siempre hay cola en la puerta para entrar, a pesar de las ocasionales muestras de mal humor del propietario.
Y todo esto, ¿merece la pena? ¿Por qué? La respuesta es una única palabra: morcilla. Sirve otras raciones, como la de lomo, pero lo que le da la fama a La Bicha es la morcilla, picante y fuerte.
Por cierto, creo que todavía tenemos en el congelador alguna morcilla como las que sirven allí. No es lo mismo que tomarla allí mismo, pero hasta el próximo viaje, hace el apaño :)
En León, en la plaza San Martín nº 4.